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A qué retos se enfrentan los niños con discapacidad en silla de ruedas

2 de junio de 2021

Los niños con poca movilidad deben enfrentarse a múltiples dificultades extra en su día a día. No solo están las barreras físicas, si no las de transporte, de comunicación, políticas, socioeconómicas, de transporte y de actitud.

Además de a las situaciones complicadas y a los problemas que todos debemos hacer frente a lo largo de la vida, las personas con movilidad reducida deben enfrentarse a otras muchas dificultades en su día a día.

Escollos que no sólo tienen que ver con su capacidad de movimiento y que pueden llegar a hacerse inmensos cuando el que debe afrontarlos es un niño.

Barreras a las que se enfrentan los niños en silla de ruedas

Las dificultades más importantes a las que deben de enfrentarse los niños con discapacidad y que utilizan una silla de ruedas son:

  • De actitud
  • De comunicación
  • Físicas
  • De transporte
  • Socioeconómicas
  • Políticas

Barreras de actitud

Existen dos tipos de barreras de actitud: las que se auto imponen los niños con problemas de movilidad y las que, voluntaria o involuntariamente, les impone el resto.

Aunque ambas contribuyen de manera decisiva al desarrollo y la afectación del resto de barreras, las primeras son las únicas que podemos controlar a través de la educación y, si es necesario, ayuda externa.

En cuanto a las segundas, suele ser habitual que algunas personas del entorno del niño, sobre todo las menos habituadas a tratar con dependientes, limiten la integración del pequeño de forma inconsciente programando actividades que implican alguna dificultad para este.

Otras barreras de actitud a las que los pequeños con discapacidad se deben enfrentar a diario tienen que ver con:

Los estereotipos

Muchas personas sin discapacidad tienden a agrupar a todas las personas discapacitadas en un mismo saco, dando por hecho que su calidad de vida es, irremediablemente, peor que la suya.

Los estigmas

Algunas personas ven la discapacidad como un drama. Como un problema sin remedio que limita o impide la felicidad plena a quien la padece.

Barreras de comunicación

En algunos casos los problemas de movilidad van acompañados de otros problemas de audición, de habla, de escritura o de entendimiento.

Afecciones que pueden limitar la capacidad de comunicación y comprensión del niño y que obligan a sus familiares a buscar mecanismos de ayuda para facilitarla al máximo.

Por suerte cada vez son más los aparatos y herramientas diseñados para aminorar o suprimir las barreras de comunicación de las personas con discapacidad auditiva, de habla, de escritura o de entendimiento.

Barreras físicas

Las barreras físicas son una de las grandes luchas de las personas con movilidad reducida, en tanto en cuanto son 100% evitables.

Algunos de los obstáculos físicos que los niños con problemas de movilidad deben sortear en su día a día son:

Las escaleras: Subir a casa o bajar a la calle en un edificio sin ascensor, cambiar de altura en una construcción antigua o acceder a una tienda con escaleras en la entrada puede llegar a convertirse en un auténtico dolor de cabeza para un niño en silla de ruedas.

Por suerte, actualmente es posible servirse de un buen número de ayudas técnicas para la movilidad como, por ejemplo, las sillas de ruedas mecánicas salvaescaleras.

Las aceras no adaptadas: Aunque cada vez son más las ciudades adaptadas para las personas con movilidad reducida, todavía son demasiados los puntos negros que impiden a los usuarios de sillas de ruedas moverse libremente y con total autonomía.

Las curvas estrechas y cerradas: Desgraciadamente son muchas las construcciones antiguas que cuentan con pasillos estrechos y curvas materialmente imposibles para los usuarios de sillas de ruedas.

Barreras de transporte

A las barreras físicas hay que sumar las de transporte que impiden que los niños en silla de ruedas puedan disfrutar de autonomía e independencia en su día a día.

Y es que, aunque cada vez sean más los transportes públicos adaptados para personas con problemas de movilidad, poder hacer uso de ellos implica, en muchos casos, desplazamientos largos a lugares poco o nada preparados.

Barreras socioeconómicas

A nadie se le escapa que la realidad socioeconómica de la familia de un niño discapacitado en silla de ruedas influye de manera decisiva en su capacidad para sortear las barreras que se derivan de su dependencia y, por tanto, en su calidad de vida.

De ahí que sea completamente necesaria la implementación de políticas de concienciación e integración para las personas con movilidad reducida.

Barreras políticas

Si bien es cierto que se ha avanzado mucho en materia urbanística, también lo es que queda mucho por hacer en asuntos tan importantes como el acceso a servicios, a actividades, a programas de integración laboral o a ayudas destinadas para las personas con discapacidad.

Ya sea por por la cantidad de trabas burocráticas que implican, por los pocos recursos que se dedican a estos asuntos o por la falta de voluntad política real para conseguir que lleguen a todos los que los necesitan, lo cierto que solo unos pocos tienen la suerte de tener acceso a estos beneficios.

Aunque la creación de ciudades accesibles o la inclusión educativa y laboral de las personas con discapacidad dependen en gran parte de la acción política, la mejora de la vida de las personas dependientes depende de todos.